O futebol sempre aprontando das suas…




Eu e meu amigo equatoriano Roberto após o duelo entre LDU e Flu

Rio de Janeiro, 19 de setembro de 2017… Começa mais um capítulo da saga do Explosão Tricolor na Copa Sul-Americana 2017.

No avião rumo à Quito, com uma conexão em Bogotá, um torcedor da LDU acompanhado da sua namorada e enteada. Quando bati o olho no maluco, pensei: “Até aqui essa Liga de Quito nos perturba!” Não demorou muito, iniciamos a mesa redonda sobre a história do duelo.

Conversa vai, conversa vem, o equatoriano, que veio ao Rio para assistir o jogo de ida entre Fluminense e LDU, estava bem confiante para o jogo de volta. Para dar uma zoada, banquei que a Liga venceria o jogo pelo placar de 2 a 1! 

O papo foi rolando durante a viagem, cada um perguntando pro outro sobre como andam os personagens das decisões de 2008 e 2009, bastidores dos clubes, momentos das equipes…

Depois de pouco mais de cinco horas de voo, paramos em Bogotá para aguardar durante quase oito horas o voo para Quito. Apesar da rivalidade, a sensação era a de que já éramos amigos há tempos… Dei ao equatoriano uma faixa de mão do Explosão Tricolor e ele me deu um adesivo da barra-brava da Muerte Blanca.

No desembarque em Quito, “el hincha de la Liga” tratou logo de perguntar como nos deslocaríamos e se colocou à nossa disposição durante o período em que ficaríamos na capital do Equador. Trocamos os números dos telefones, estreitamos pelo Facebook e cada um partiu pro seu canto. No outro dia, o cara procurou saber se estávamos precisando de alguma ajuda. 

Dia do jogo decisivo no Casa Blanca. O nosso amigo equatoriano marcou conosco um horário, mas acabamos atrasando por causa de um passeio turístico, e, consequentemente, eu e o Rodrigo tivemos que comprar os ingressos de visitantes justamente no ponto de encontro da barra brava Muerte Blanca. 

A bola rolou, a LDU fez valer a força da altitude na segunda etapa, mas o gigante Fluminense acabou rindo por último no final da história. Na saída o telefone tocou. Quem era? O nosso amigo equatoriano para pedir que aguardássemos ele na saída dos visitantes.

Saímos do estádio e lá estava o nosso amigo Roberto com a sua namorada no meio de muitos policiais e torcedores da LDU. Quando vi o Roberto, enxerguei um profundo sentimento de tristeza pelo resultado estampado no rosto dele. Era a dor de quem ama de verdade o seu clube e possui os sentimentos mais nobres da arquibancada.

Roberto e sua namorada fizeram questão de nos escoltar durante uma caminhada de dez minutos até o ponto de encontro marcado com o melhor taxista de Quito, o nosso amigo Saul! Ah, esqueci! Nessa aventura histórica no Casa Blanca, surgiram duas novas amizades: Guilherme e Ana. 

Acabou a história? Felizmente, não! Todos nós fomos para um bar no point principal da cidade de Quito. E por lá ficamos algumas horas da noite conversando, brincando e construindo novas grandes amizades que certamente ficarão marcadas pela eternidades graças a uma partida de futebol.

A classificação do Fluminense na última quinta foi histórica, por mais que uma meia dúzia de babacas tentem diminuí-la de forma idiota. Se será campeão ou não, aí é outra história… De qualquer forma,  uma certeza eu já tenho: ganhei um grande irmão lá no Equador!

Obrigado por tudo, Roberto!

Forte abraço e Saudações Tricolores! 

Vinicius Toledo

Versão do texto em espanhol (com ajuda do tradutor do Google): 

“El fútbol siempre apuesta de sus …”

, Que se celebrará en la ciudad de Río de Janeiro, 19 de septiembre de 2017 … Comienza otro capítulo de la saga de la Explosión Tricolor en la Copa Sudamericana 2017.

En el avión rumbo a Quito, con una conexión en Bogotá, un hincha de la LDU acompañado de su novia y hijastro. Cuando golpeé el ojo en el loco, pensé: “¡Hasta aquí esa Liga de Quito nos perturba!” No tardó mucho, iniciamos la mesa redonda sobre la historia del duelo.

La conversación va, la conversación viene, el ecuatoriano, que vino a Río para asistir al partido de ida entre Fluminense y LDU, estaba bien confiado para el juego de vuelta. Para dar una vuelta, banqué que la Liga vencería el partido por el marcador de 2 a 1!

La charla fue rodando durante el viaje, cada uno preguntando al otro sobre cómo andan los personajes de las decisiones de 2008 y 2009, bastidores de los clubes, momentos de los equipos …

Después de poco más de cinco horas de vuelo, paramos en Bogotá para aguardar durante casi ocho horas el vuelo a Quito. A pesar de la rivalidad, la sensación era que ya éramos amigos desde hace tiempo … Dejé al ecuatoriano una franja de mano del Explosión Tricolor y me dio un adhesivo de la barra brava de la Muerte Blanca.

En el desembarque en Quito, “el hincha de la Liga” trató luego de preguntar cómo nos desplazaríamos y se colocó a nuestra disposición durante el período en que quedaríamos en la capital de Ecuador. Cambiamos los números de los teléfonos, nos estrechamos por Facebook y cada uno partió hacia su canto. El otro día, el chico buscó saber si estábamos necesitando alguna ayuda.

Día del partido decisivo en la Casa Blanca. Nuestro amigo ecuatoriano marcó con nosotros un horario, pero acabamos atrasando a causa de un paseo turístico, y, por lo tanto, yo y Rodrigo tuvimos que comprar las entradas de visitantes justo en el punto de encuentro de la barra brava Muerte Blanca.

La pelota rodó, la LDU hizo valer la fuerza de la altitud en la segunda etapa, pero el gigante Fluminense acabó riéndose por último al final de la historia. En la salida el teléfono suena. ¿Quien era? Nuestro amigo ecuatoriano pidió que aguardáramos en la salida de los visitantes.

Salimos del estadio y allí estaba nuestro amigo Roberto con su novia en medio de muchos policías y aficionados de la LDU. Cuando vi a Roberto, vi un profundo sentimiento de tristeza por el resultado estampado en su rostro. Era el dolor de quien ama de verdad a su club y posee los sentimientos más nobles de las gradas.

Roberto y su novia se preguntaban de escoltarnos durante una caminata de diez minutos hasta el punto de encuentro marcado con el mejor taxista de Quito, nuestro amigo Saúl! ¡Ah, olvidé! En esta aventura histórica en la Casa Blanca, surgieron dos nuevas amistades: Guillermo y Ana.

¿Acabó la historia? ¡Afortunadamente, no! Todos nosotros fuimos a un bar en el punto central de la ciudad de Quito. Y por ahí quedamos algunas horas de la noche hablando, jugando y construyendo nuevas grandes amistades que seguramente quedarán marcadas por las eternidades gracias a un partido de fútbol.

La clasificación del Fluminense en el último jueves fue histórica, por más que una media docena de babacas intenten disminuirla de forma idiota. Si es campeón o no, ahí es otra historia … De todos modos, una certeza ya lo tengo: gané un gran hermano allí en Ecuador!

¡Gracias por todo, Roberto!

¡Fuerte abrazo y saludos Tricolores!

Vinicius Toledo

Loja---02

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